LA PESCA DESPUÉS DEL CORONAVIRUS: BLACK BASS

LA PESCA DEL BLACK BASS

Hace ya muchos años que la pesca del black bass se convirtió en una de las modalidades que más auge ha tenido. Es por ello que son muchos los aficionados que practican su pesca en los numerosos embalses que tenemos en nuestro país.
Desde la aparición en nuestro entorno del coronavirus y las consiguientes mediadas de confinamiento que se adoptaron por medio de las autoridades que nos gobiernan, se ha producido un hecho inimaginable en nuestro actividad recreativa y deportiva: el abandono total y temporal de nuestras orillas.
Desde que se decretó el estado de alarma, prácticamente ningún aficionado hemos pisado las orillas de nuestros embalses en busca de las especies que motivan nuestro tiempo libre. Es por ello que este tiempo de confinamiento da lugar a mucha reflexión, de muchas preguntas a las que buscamos respuestas y por lo tanto de muchas expectativas que una vez superemos la emergencia sanitaria obtendrán respuestas.

En lo que a la especie que nos trae a escena «el black bass«, podemos pensar que después de la gran presión de pesca a la que esta especie se ha visto sometida en los últimos años, es de esperar que en este periodo tan largo de confinamiento, esta especie se haya visto como una vuelta a su estado más natural y salvaje.
La desaparición de las aguas de tantísimo señuelo artificial sea de vinilo o artificiales duros, supone que en la realidad este centrárquido vuelva a adquirir una confianza total a atacar cualquier cosa que se mueva en sus aguas. Como consecuencia también podemos llegar a pensar que aquellos ejemplares de gran tamaño y que todos sabemos están en nuestros embalses, pero que rara vez dan la cara, actúen de una manera más natural y ataquen nuestros señuelos con contundencia, pero ¿como actuaran estos ejemplares? ¿volverán con total confianza a las orillas en las que nunca han sido visto?

Podemos suponer que si somos nosotros y nuestros señuelos los que hacen a estos grandes basses estar muy alejados de las orillas, y que una vuelta transitoria a un estado salvaje sin ningún movimiento de señuelos artificiales, estos basses ataquen sin contemplación casi todo aquello que se mueva con un poco de naturalidad y que cualquier señuelo nos va hacer pasar unos lances magníficos. Es probable que todo suceda así, pero también existe la posibilidad real de que el gran bass mantengan en su subconsciente más remoto del peligro real de exponerse demasiado en las orillas, peligro que quedo grabado en su adn y que probablemente nunca haya olvidado.
Mantengamos pues el sentido común y que las ganas no nos lleven a cometer errores o accidentes de los que nos podamos arrepentir después.

Es por todo esto, por lo que son muchos los pescadores que esperan con impaciencia ese primer día en el que las autoridades nos permitan desplazarnos a los pantanos, van a ser muchos los que esperan que tras hacer ese primer lance, sufra el ataque de esa gran pieza que nunca tuvo, o de ese día en el que fueron numerosas las picadas que tuvimos. En definitiva una jornada que se prevé «única».
Seamos pues todos después de estas reflexiones un poco sensatos, mantengamos la calma y la prudencia, la afluencia a nuestros escenarios de pesca de manera masiva, supondrá que los que nos vigilan pongan la mirada en nosotros y puedan empezar a imponer restricciones que motiven su regulación o prohibición temporal, tiempo habrá de practicar nuestro hobby con la normalidad que lo hacíamos meses atrás. Mientras tanto amigo pescador, sigamos reflexionando y poniendo nuestro granito de arena en lucha de esta pandemia.

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